
Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
A la familia de Yarel Alcántara una intrusa enfermedad le trastocó los planes del pasado fin de año. El desplome de su madre, de 52 años, le obligó a esperar la llegada del 2023 en la sala de un hospital y tras días de analíticas, descubrieron que la señora padecía de una cirrosis hepática (afección del hígado) en etapa 4, que la ha mantenido convaleciente desde entonces.
Para aliviar su malestar la señora debe seguir un tratamiento que al mes le cuesta unos 12,000 pesos, una pesada cargar económica para Yarel, pues es la única que trabaja en una familia de tres mujeres adultas y dos niñas menores de edad.
A esa carga la joven debe enfrentarse sin el apoyo del seguro de salud que religiosamente paga para ella y su madre, pues ninguno de los medicamentos indicados tiene cobertura en el plan básico del régimen contributivo que tienen ambas.
«Son cinco cosas distintas que tiene que tomar al mes», señala Yarel que también tiene que cargar con el gasto de la alimentación especial que debe tener su mamá.
Uno de los medicamentos recetados es el Profaxim, un antiinfeccioso que, la caja de 30 pastillas cuesta en el mercado 4,244 pesos y que no figura en el listado de unos 100 productos antiinflamatorios o antiinfecciosos que se detallan en el Plan de Servicios de Salud (PDSS) que publica la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril).
El catálogo, que sirve de base a las administradoras de riesgos de salud (ARS) para cubrir a los afiliados del Seguro Familiar de Salud, está compuesto de unos 560 productos distintos, pero en ninguno de sus 30 campos de afecciones distintas están ni el Profaxim ni la Mecobalamina (que cuesta RD$468 la caja), el Ceumid (RD$2,810), la lactulosa (RD$828 un frasco para una semana) ni la aldalactin (RD700) que debe tomar de forma religiosa.
Diario Libre